Trayectoria del maestro José Romeo Cuervo Téllez

El maestro Romeo Cuervo Téllez es parte de una larga cadena de maestros veracruzanos que me es imposible reproducir, pero que incluye a muy estimados amigos como Marcelo Ramírez Ramírez, Jesús Jiménez Castillo, Reynaldo Ceballos Hernández, Víctor Vázquez Gándara, Artemio_________ y otros muchos de los cuales quisiera ahora acordarme, que son los formadores del Centro Regional de Estudios Superiores Paulo Freire, así como del Capítulo Veracruz de la Academia Mexicana de Educación; se trata de una cadena que no empieza ni termina aquí, sino que se extiende en el tiempo y en el espacio tanto a nuestras alumnas y alumnos como a los maestros de maestros, es decir, los formadores pedagógicos de la Atenas Veracruzana, el magisterio de la conformación xalapeña que cuenta con extraordinarios educadores. Cito a los más famosos: Enrique Laubscher, Enrique Rébsamen, Carlos A. Carrillo y Rafael Ramírez, que también se constituyen en eslabones de una cadena tan extensa que llega a toda la historia de la humanidad: es el vínculo pedagógico que se extiende a los maestros griegos de la Antigüedad clásica, y que subraya la condición humana de aprendizaje continuo y de la creación de vínculos intelectuales más poderosos que la sangre.

Destaca en nuestro caso particular la lúcida labor del maestro Marcelo Ramírez Ramírez, rector del CRES, quien al escribir sobre el autor señala en la contraportada del libro que comentamos: «Aboga —Romeo Cuervo Téllez— por un mundo más humano… en este bando de formadores de conciencia… donde milita el defensor del ideal moral que no desespera ni abandona su fe en el perfeccionamiento del género humano». El libro que comentamos es una joya encapsulada; son, en efecto, los mejores escritos de Romeo Cuervo de 2008 a 2025, donde el maestro levanta su voz y nos pone en guardia contra la inteligencia artificial al criticar a la tecnología y su superficialidad actual, carente de contacto humano, y al escribir y reflexionar sobre los ciclos educativos que ha vivido México a lo largo de su vida independiente (pero, ¿independiente de quién?), esto es, la lenta conformación de una mexicanidad forzada por el Estado que ha excluido a la mayoría de sus constitutivos pueblos originarios a lo largo de más de 200 años.

En este sentido histórico pleno de deficiencias, critica el maestro Cuervo a los modelos educativos y las reformas curriculares importados e impuestos en un proceso degenerativo de más de 60 años. En este sentido, la trayectoria de la pedagogía mexicana juega un papel fundamental para el «Nuevo Magisterio Mexicano», esto es, la misión del maestro que ha propuesto con una visión de fondo al criticar la superficialidad todavía actual de la educación; pues, señala con precisión en sus textos el maestro Romeo Cuervo, cuando al apuntar con precisión: «Importa el paraqué de la enseñanza al unir la conciencia social y la educación, y observar que no solo ha subsistido, sino que se ha agravado la problemática educativa nacional ausente de la gran patria mexicana», esto es, la patria formada por su historia, como precisa el maestro Cuervo, por lo que es necesario dirigirnos hacia un nuevo normalismo mexicano, como efectivamente realizó al fundamentar una propuesta formulada por la Academia Mexicana de Educación para así trascender concepciones pedagógicas a través de una visión panorámica de la educación actual y una propuesta hacia el futuro, con el análisis, por ejemplo, de «cómo se vive realmente la autonomía» y al señalar las pobrezas cualitativas de la educación que aún persisten.

La pedagogía es una relación humana por excelencia, y así el maestro Romeo Cuervo cita a Platón: «La escuela es un taller de hombres», es decir, se construye «el espejo de la humanidad», como escribe nuestro maestro. Capítulo aparte merece el pensamiento pluricultural del maestro Romeo Cuervo que, por cierto, seguramente ha sido escuchado por las autoridades educativas del país al llevar a cabo la modificación al artículo 2.º de la Constitución, que incluye a las lenguas y las culturas de los pueblos originarios «a manera de renacimiento educativo» y cultural, como lo describe el maestro Cuervo, quien a su vez invita a la formación de un «Nuevo Normalismo Nacional» al extender el plan de estudios a realizarse en cinco años, mismo que se puede consultar a partir de la página 28 de su libro.

En este orden del pensamiento, Romeo Cuervo cita a Walter Benjamin: «El pasado tiene un derecho sobre el presente, está en condiciones de exigirle que lo rescate, que salga en su defensa, que pelee por él, le confiere una capacidad mesiánica, redentora». Es también el pensamiento de nuestra América, la de José Martí, y en nuestro caso nacional, como bien dice el maestro Cuervo: «un pasado indígena que aún no conocemos y valoramos a cabalidad». Todo esto son también temas del Foro Social Mundial, la Economía Social Solidaria, del ideal bolivariano y de nuestro arielismo latinoamericano, como precisa en su texto Cuervo.

Dentro del libro escribe también Talía Cuervo González: «Así se vive realmente la autonomía en el Anáhuac», hoy en la conformación de las grandes culturas originarias del ombligo de la luna (el significado de Anáhuac), y actualmente integrado en todo el país por 62 etnias y más de 130 lenguas habladas. En este orden de ideas, otro capítulo muy interesante del maestro Cuervo lo constituye el Análisis de textos, en particular el de Guillermo Bonfil Batalla, México profundo: una civilización negada. La sustitución cultural es inaceptable, pero me pregunto: ¿es posible el mestizaje cultural? En mi opinión no lo es; se trata de un proceso de transculturación que es muy lento, exige no años, sino décadas o más para poder realizarse. Por otra parte, ¿a qué modelo de nación se aspira? En primer lugar, como escribe el maestro Cuervo, es necesario «trascender concepciones pedagógicas» mediante una nueva filosofía de la educación. Tal vez es deseable la unidad, pero ella no significa homogeneidad. Y aquí es muy importante saber que la forma en que el Estado forma a la nación es precisamente mediante la educación.

Permítaseme hacer una pequeña reflexión personal al respecto que está incluida en mi investigación dentro de El Colegio de Veracruz: respecto al tema de la educación para el sector de las comunidades originarias o indígenas de la actual población mexicana —un tema muy complejo—, hay varios caminos que el Estado mexicano —más allá de su uso meramente político— ha seguido con el objeto de incorporar, revalorar e integrar a las culturas indígenas al proceso de modernización del país en el siglo XX con la intención de formar efectivamente una nación mexicana integrada o, dicho de forma sintética, de humanizar la educación pública, valorada esta como estrategia e instrumento de comunicación intercultural; es decir, una política no solo de aceptación del «otro», sino de reconocimiento de las concepciones, costumbres y valores diferentes a los occidentales que están detrás del Estado mexicano, interesada en el conocimiento de las autóctonas culturas que persisten en sus tradiciones y que conviven en México desde hace miles de años, a pesar de que fueron desplazadas por la violencia europea institucionalizada con el disfraz de la política liberal desde el México independiente.

Hay dos procesos muy visibles de la posible integración de las culturas indígenas a la nación mexicana: la oficial, es decir, la del Estado y su gobierno, que es política, superficial, proeuropea y procapitalista; y la visión genuina que aspira a la integración multicultural de la nación mexicana, esto es, una visión humanista como la que propone el maestro Cuervo. Este largo e intenso proceso es, desde luego, multidisciplinario y va más allá de los procesos educativos, pues se conecta con las raíces culturales tan diversas que corporizan a México y que tampoco deben negar el proceso de mestizaje cultural que habla con la voz de su propio espíritu, pues es parte fundamental del ser mexicano. And para lograrlo, es decir, para evitar la exclusión, se han seguido varios métodos, principalmente de orden político, que intentan, de buena o mala fe, la unificación de la nación mexicana: un ideal político-estatal, cultural, social, regional, municipal, europeo, capitalista, socialista, utópico, religioso: la comunión.

Siendo tantos los objetivos sociopolíticos, iguales son sus caminos, por lo que es muy difícil ponerse de acuerdo tanto desde el gobierno como desde la sociedad; una sociedad, por otra parte, contaminada en el siglo XXI con los valores y antivalores del sistema capitalista en continua expansión que critica oportunamente el maestro Cuervo en sus textos, ya que manipula las mentes y los sentimientos de infantes y adolescentes en caminos dirigidos desde un dispositivo móvil.

Continúa el interesante libro del maestro Cuervo Téllez desde Chicontepec, con capítulos sobre Hombres de nuestra América: Simón Bolívar, Benito Juárez y José Martí y los ideales de estos personajes históricos que dan la savia a nuestras repúblicas americanas. Los mensajes finales del maestro Cuervo a su familia nos hablan de su calidez humana y su practicidad, no es solo teoría o pose; además del texto arriba citado de Talía Cuervo González, están los mensajes y la rememoración de su hijo Rodrigo y de María Almendra. Con su aguda mirada, nos dice el maestro Marcelo Ramírez: «El hábito del maestro es aconsejar cómo debe entenderse dicho bien (…) la entrega a una tarea de servicio… la de igualar la vida con el pensamiento». Muchas gracias, Romeo, por tu libro y por tu amistad. Latinoamérica toda es un posible ensayo de la pluralidad cultural alimentada por el idioma y la historia común, un esfuerzo intelectual y humanístico que choca con las políticas nacionalistas del Estado en el poder, alimentado por el capitalismo.